Carta a un amor perdido.

Tú.
Echo de menos esas noches donde lo último que escuchaba era tu dulce voz. Esas historias sin sentido que me completaban. Esas noches tranquilas, que al despertar siempre encontraba un mensaje tuyo. No fue perfecto, pero esos días nos pertenecía, nos hacían eternos. Después de cada pelea, no podíamos evitar buscar al otro.
Esos paseos bajo la lluvia cuando lo único que importaba era no soltarnos la mano. Todo lo que vivimos, esos para siempre.
Ya no hay nada.
Nos destruimos el uno al otro.
Ahora he olvidado qué es amar, eres el culpable de mis relaciones fallidas, fallidas porque era incapaz de sentir lo que sentí por ti.
Nuestra relación no fue la más perfecta, ni mucho menos, pero era nuestra.
Ahora solo consigo dormir con el último llanto, mañanas vacías. No sé a dónde voy, no sé qué quiero.
Ha pasado tanto tiempo desde que le pusimos un final, tú seguías diciendome que me amabas y yo lo negaba. Ahora tú has vuelto a saber amar, y yo reconozco que fuiste y eres la única persona a la que amo.
Le dije a todo el mundo que había pasado página, pero cada vez que me encuentro en los labios de otra persona no puedo evitar pensar en ti. Estoy sola.
¿Por qué?
¿Por qué no puedo borrarte de mi cabeza?
¿Por qué sigues siendo una herida abierta?
¿Por qué?
Tal vez huí, he estado huyendo desde entonces. No puedo huir más. Me estoy destruyendo lentamente, soy todo cenizas. 

Necesito renacer entre las llamas.

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