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Mostrando entradas de febrero, 2016

De mayor quiero ser persona.

El otro día hice una pregunta simple, son de estas estándar que le haces a amigos y familia por hablar de algo.  Yo le pregunté a mi prima de 8 años qué quiere ser de mayor, ¿sabes? Un pregunta que se hace continuamente a los más pequeños esperando que te digan algo como profesor, astronauta, o la profesión de sus padres. Pues para mi sorpresa me responde que persona, simplemente quiere ser persona, ser mayor, ser. ¿Te lo crees?  Bueno tal vez no le veas sentido al por qué me sorprendo tanto, pero para ser totalmente sincera, llevo un tiempo si saber qué hacer con mi vida, lo que quiero ser de mayor. Y en estos días de reflexión, en los que últimamente me pasa con mucha frecuencia, me he dado cuenta de que estoy tan centrada en obtener una respuesta de mi misma sobre qué quiero que he olvidado lo más importante, ser mayor.  Sí, suena a una estupidez como un piano de grande, o incluso mayor, pero ya que me estoy poniendo sincera, soy terriblemente estúpida y para mi el ser mayor es al…

¿Egoísmo o cobardía?

Sois una panda de egoístas. Sí, ya lo he dicho, no hay vuelta atrás.
¿Por qué?
Decidme una cosa, ¿cuándo habéis hecho algo porque habéis pensado que a esa persona le gustaría? Si has tenido que pensarlo mucho es que lo que digo tiene su verdad. No quiero darme aires de que soy una persona de puta madre, es que me da rabia el hecho de que trate de hacer siempre lo correcto, de hacer detalles, de poner orden a este caótico mundo. Y me siento sola, me siento muy sola porque todo el mundo va a lo que va y yo voy en dirección contraria dando vueltas sin rumbo establecido.
¡Eh! Que aquí no acaba todo, no.  Ante esta situación de hago lo que me de la gana y si molesto a alguien mejor que mejor me hace llegar a la conclusión de que odio a las personas. Sí, odiar es una palabra muy fuerte, pero es que me siento así. Odio a la humanidad, de los pies a la cabeza, de la piel al alma. Quiero gritar hasta quedarme sin voz, pero no lo hago, me callo por miedo a que empeore la situación y voy acumula…

Todo es silencio cuando grito por dentro.

Escribir se ha convertido en la única manera para poder hablar contigo: 
¿Te acuerdas de la última vez que te escribí? Fue en noviembre. Yo me acuerdo de esos días, pero los recuerdo lejanos como si lo viera todo desde fuera. Te veo ahí tumbada, durmiendo en un sueño muy profundo del que nunca despiertas. Veo a personas, son familia y amigos, veo sus caras sombrías, salen, entran, lloran, se abrazan, alguna risa ahogada. Le veo a él muerto de miedo porque el día que tanto temía que llegara había llegado. Y me veo a mi ahí sentada escribiéndote.  ¿Te acuerdas de esa carta? Te decía cuánto echaba de menos esos días en los que iba a verte después de clase, tus abrazos, a ti. Pero lo más importante de esa carta fue solo una cosa. ¿Te acuerdas? Nunca podré olvidar cómo mientras todos se hundían, incluso yo misma, te dije que sería fuerte, más fuerte de lo que nunca había sido solo por ti, para que estuvieses orgullosa de mi desde ahí arriba. 
Desde entonces cuando sentía que me hundía me …