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Mostrando entradas de abril, 2016

Problemas del primer mundo.

Vais por ahí con aires de grandeza predicando lo grandes personas que sois. Vais a salvar el mundo, decís, y tantas veces repetís eso que llega un momento en el que cansa y pasa a dejar de tener sentido para los demás y se convierte en un grito ahogado de lo mal que estáis. Y no puedo culparos, porque yo misma estuve con la idea en la cabeza del salvar el mundo. Pero va siendo hora que veáis que el mundo no os está esperando como una especie de superhéroes para que lo salvéis. 
Nadie espera que lo salvéis. Nadie os está esperando. Nadie cree que seáis héroes. No le importáis a nadie.
Os quejáis de que estamos tan agusto en nuestros sillones sin hacer nada mientras vosotros lo hacéis en vuestro propio sillón.  Os quejáis de que haya tantas vidas que nadie salva, mientras no podéis ni solucionar vuestra vida llena de lujos. Os quejáis por quejar.
Así que dejad de predicar al los cuatro vientos que todos somos unos insensibles por no querer hacer nada por el mundo y empezad a hacer cosas s…

Las lágrimas que nunca supimos soltar.

Un lágrima cae por mi rostro.
Y me escuece, y me duele.
Es una lágrima la que he dejado como prueba de lo que siento, lástima que haya sido en mi habitación con la única presencia de la penumbra. 
Esto es porque llevo mucho sin dejar que una sola gota ronde por mis surcos, pero es tanto el tiempo y es tanta la angustia acumulada que se me ha olvidado cómo era. Y me duele el alma de una manera que nunca supe que pudiera doler, tal vez porque sepa que he dejado de buscar mi lugar.  Ahora me siento perdida entre tanto conocido, si saber muy bien si lo que he ido haciendo todo este tiempo merece la pena de verdad, o estoy jugando a un juego el cual un día apagaré y nunca más volveré a acordarme de él. Es triste ser tan joven y tener estos pensamientos, pero lo que más me entristece es que estoy triste y no sé como dejar de estarlo. 
Es una sola lágrima de tantas que quiero dejar escapar. Que me gustaría dejar, pero sé que no pasará hasta que no reviente, hasta que no caigan rayos y truenos…

Tenemos que hablar. Tengo que hablar.

Hay una cosa de la que apenas hablo y nunca he hablado por aquí y ya va siendo hora de que me abra un poco más. Esa cosa de la que tengo que hablar es una persona. Una persona que ha estado a mi lado desde que tengo uso de memoria. Podría estar hablando de alguien de mi familia, pero no es el caso, aunque he llegado a considerarla parte de ella. Y aunque no nos una el ADN, nos une algo, incluso más fuerte, la amistad. A medida que he ido creciendo he ido obteniendo diferentes amistades según por las etapas que he ido pasando. Con ella, siempre hemos sido siempre amigas y según por las etapas en las que nos encontrábamos eramos una mala influencia para otra, no entendáis mal, unas veces una daba el paso a la locura mientras la otra la seguía y viceversa.
Esa persona tuvo dos opciones, quedarse junto a mi, o irse y seguir con su vida. Todavía sigue eligiendo la primera opción, incluso después de ver mi lado más oscuro, de conocer todas mis manías, mis secretos. Me sonríe y me ayuda en …