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Los comienzos nunca fueron buenos.

Perdí la batalla hace mucho, pero me negué a aceptarlo, no quería, no quería ser esa chica. Imaginé lo imposible. Helena deja todo lo que sientes a un lado porque no sabes qué sientes, no lo sabes, a estas alturas confundes tus sentimientos, no sabes cómo te tomas las cosas, lloras por alguien que no existe, amas a alguien que se fue. Deja de buscar un modo de ser feliz, de tener a alguien. Deja de buscar un modo para volver a ser la que eras. No eres la que eras hace un año, dejaste de serlo, lo dejaste. Te rompieron el corazón por todos los lados. Te abandonaron. Te abandonaste. Amas el abandono, la inexistencia, lo irreal. Deja de amar lo imposible. Te hicieron daño, Helena. Te hicieron muchísimo daño. Tú misma te hiciste tanto daño como ellos a ti. Ahora has cambiado, tú lo sabes, lo sabes de sobra, así que empieza a ser esa desconocida. Sé fría porque te hicieron daño, sé la persona que te hicieron. Ya pasarán más cosas para que vuelvas a cambiar. Pero ahora ace...

La bomba del tiempo.

Te sientes como una bomba, una bomba a punto de explotar. El tiempo corre, cada vez queda menos, y menos y menos. Menos. No sabes cómo desactivarte, no sabes qué hacer, esas paralizado, no sabes cómo enfrentarte a ti mismo, cómo llevar todos esos sentimientos, te auto-engañas más de lo que estas dispuesto a admitir. No puedes más. No puedes con tanto sentimiento. No puedes con la emoción, no puedes con el miedo, ni con la alegría, ni la tristeza, ni el enfado. No puedes más. No puedes sentir más. Es hora de hacer algo que nunca fuiste capaz de hacer por miedo a perderte como persona. Es hora de cerrarte, de curarte, de detener la bomba. Es hora de no sentir. De no odiar. De no amar. Es hora de hacer las cosas porque tu cabeza lo diga. Es hora de parar tú corazón, de dejarle descansar, reposar y curarse. Es hora de dejar de ser quién eres. Es hora de ser. Ser alguien cualquiera. Dejar el arte. Dejar el amor. Dejar tus sentimientos. De cerrar la puerta co...

Persigo pesadillas.

Ayer soñé contigo y todavía no he querido olvidar ese sueño, porque soñé que estabas ahí, que no te habías ido, que decidías quedarte a pesar a todo.  Debería ser un buen sueño porque tu estabas, porque todos me abandonaban, todos menos tú. Te agachabas a ayudarme cuando nadie se daba cuenta de que había caído. Y desperté. Sudorosa y en medio de un grito ahogado. Debería ser un buen sueño pero no lo fue. Porque por mucho que sueñe y por mucho que quiera, me abandonaste al igual que todos. Si a veces soy tan fría sin motivo alguno es porque he tomado conciencia de que todo el mundo me abandona y al final solo estoy yo. Yo odiándome a mi misma por vuestras miradas hacia otro lado. Si soy tan fría es porque tengo miedo a que vuelva a pasar y me vuelvan a abandonar. Miedo a la abandono. A la derrota de tantas batallas. Al final. Y si repito continuamente que lo he superado es porque simplemente no lo he superado y estoy intentando auto-convencerme, porque si no lo hago no ...

Planes para la batalla.

Llega un momento en tu vida en el que da igual que esté pasando algo bueno o malo. Da igual porque te has acostumbrado, vuelves a tener seguridad. No importa lo que esté pasando porque tú sabes qué va a pasar, tienes un plan. Y ya no solo tienes un plan, sabes que pueden pasar dos cosas y estas preparada para las dos, no solo tienes un plan tienes un plan A y un plan B. Es tu vida, puede ir mejor o peor, pero va y eso es lo único que te importa. Va y tú sigues adelante con tus dos planes. Llega un momento en tu vida en el que ocurre algo diferente. Por insignificante que sea, pasa y tú no lo tenías planeado. No entraba ni en el plan A y en el plan B. Pensabas que eso era imposible de pasar, pero una vez más te equivocas. Te descompone, te destroza por dentro, y tienes que recurrir al plan C. Pero ese plan no estaba previsto, ese plan consiste en caer, en volver a caer. Todo por lo que habías luchado, todo por lo que habías conseguido se desvanece como si nunca hubiera existido. Es...

Problemas del primer mundo.

Vais por ahí con aires de grandeza predicando lo grandes personas que sois. Vais a salvar el mundo , decís, y tantas veces repetís eso que llega un momento en el que cansa y pasa a dejar de tener sentido para los demás y se convierte en un grito ahogado de lo mal que estáis. Y no puedo culparos, porque yo misma estuve con la idea en la cabeza del salvar el mundo. Pero va siendo hora que veáis que el mundo no os está esperando como una especie de superhéroes para que lo salvéis.  Nadie  espera que lo salvéis. Nadie os está esperando. Nadie cree que seáis héroes. No le importáis a nadie . Os quejáis de que estamos tan agusto en nuestros sillones sin hacer nada mientras vosotros lo hacéis en vuestro propio sillón.  Os quejáis de que haya tantas vidas que nadie salva, mientras no podéis ni solucionar vuestra vida llena de lujos. Os quejáis por quejar. Así que dejad de predicar al los cuatro vientos que todos somos unos insensibles por...

Las lágrimas que nunca supimos soltar.

Un lágrima cae por mi rostro. Y me escuece, y me duele. Es una lágrima la que he dejado como prueba de lo que siento, lástima que haya sido en mi habitación con la única presencia de la penumbra.  Esto es porque llevo mucho sin dejar que una sola gota ronde por mis surcos, pero es tanto el tiempo y es tanta la angustia acumulada que se me ha olvidado cómo era. Y me duele el alma de una manera que nunca supe que pudiera doler, tal vez porque sepa que he dejado de buscar mi lugar.  Ahora me siento perdida entre tanto conocido, si saber muy bien si lo que he ido haciendo todo este tiempo merece la pena de verdad, o estoy jugando a un juego el cual un día apagaré y nunca más volveré a acordarme de él. Es triste ser tan joven y tener estos pensamientos, pero lo que más me entristece es que estoy triste y no sé como dejar de estarlo.  Es una sola lágrima de tantas que quiero dejar escapar. Que me gustaría dejar, pero sé que no pasará hasta que no reviente, ...

Tenemos que hablar. Tengo que hablar.

Hay una cosa de la que apenas hablo y nunca he hablado por aquí y ya va siendo hora de que me abra un poco más. Esa cosa de la que tengo que hablar es una persona. Una persona que ha estado a mi lado desde que tengo uso de memoria. Podría estar hablando de alguien de mi familia, pero no es el caso, aunque he llegado a considerarla parte de ella. Y aunque no nos una el ADN, nos une algo, incluso más fuerte, la amistad. A medida que he ido creciendo he ido obteniendo diferentes amistades según por las etapas que he ido pasando. Con ella, siempre hemos sido siempre amigas y según por las etapas en las que nos encontrábamos eramos una mala influencia para otra, no entendáis mal, unas veces una daba el paso a la locura mientras la otra la seguía y viceversa. Esa persona tuvo dos opciones, quedarse junto a mi, o irse y seguir con su vida. Todavía sigue eligiendo la primera opción, incluso después de ver mi lado más oscuro, de conocer todas mis manías, mis secretos. Me sonríe y me ay...