Sesación extraña.

Llegué a mi casa con una sensación extraña en mi cuerpo.

Sentía una paz increíble y a pesar de ser altas horas de la noche estaba increíblemente cansada, sabía que esa noche me haría falta más que una canción para conciliar el sueño.
Y así fue, no podía dormir por culpa de esa extraña sensación y ni las baladas románticas escritas cientos de años atrás podían echarla. Le di fin al sonido y subí la persiana con la idea de al menos poder ver el amanecer.
En ese preciso instante en el que le di paso a esa luz pálida fue cuando me di cuenta de lo que se trataba esa extraña sensación.

La vi bailando entre las nubes, jugando a algún extraño juego que me encantaba observar. Y a pesar de no estar en su plena perfección seguía siendo perfecta, y lentamente con el dulce sonido de las hojas fui cayendo en un profundo sueño del que deseaba no despertar jamás.

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