Cuentos para soñar #2

Islas gemelas


Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano habitaba un mundo completamente diferente al nuestro. Ese mundo se comprendía de dos grandes islas rodeadas de un gran océano. La peculiaridad de este mundo era que para acceder a la otra isla no solo había que tomar un barco, había que tener permiso para utilizar el gran portal que te llevaba a las otras aguas. Hubo un tiempo en el que podía pasar por él sin preocupaciones y los habitantes de cada isla lo cruzaban continuamente. Pero el camino dejó de ser seguro, el portal se corrompía poco a poco y las aguas pocas veces las surcaban hombres de buena fe.

El rey de una de las islas decidió cerrar sus puertas en un intento de proteger su pueblo, y a raíz de eso estalló una guerra. La Guerra.
De todas las guerras que se hayan podido ver esa fue la más cruel y sanguinaria de todas. Llegó hasta tal punto que no había bandos, era un todos contra todos y a ese paso ningún ser viviente sobreviviría ante tal catástrofe.

Cuenta la leyenda la existencia de una niña que nació entre el caos sintiendo el dolor de cada persona. Creció intentando ayudar a todo el mundo pero una vez adulta comprendió que de nada serviría mientras la guerra durase. Lloró. Sus lágrimas hicieron al océano verde, las aguas se volvieron venenosas. Esa mujer no dejó de llorar hasta su muerte y la última lágrima en su último aliento llegó al Portal y este se rompió en mil pedazos. La mujer murió y la guerra cesó.
Cuentan que en ciertos momentos puedes ver las dos islas bañadas en un océano envenenado pero si te fijas bien podrás verlas en su esplendor de antaño con su océano azul.






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