Cuentos para soñar #6

Puertas grandes para grandes amores

Una vez conocí a un hombre y me contó la historia que me dispongo a contar. Deberías habérsela escuchado a él, tal y como la contaba te hacía sentir una mínima parte de lo que él sintió, espero poder expresarte aunque sea un poco de todos esos sentimientos.

Me acuerdo perfectamente cuando lo vi entrar por la puerta, ¿por qué me acuerdo de solo un hombre de los mil que frecuentan la taberna?
Porque no era un hombre cualquiera, era un gigante y pocos se ven todo los días y menos la escena cómica al intentar pasar por una diminuta puerta con el objetivo de buscar algo de consuelo en la bebida.

Un whisky solo sin hielo es lo que hace le hace a un gigante romper en lágrimas y relatar su historia…

"Está muerta, ¿sabe? Está muerta y yo vivo, ¿sabe lo que es eso? ¿Debería volver con mi gente? Sinceramente no lo sé, ahora soy un desconocido hasta para mis propios ojos."

Otro trago. Opté por dejar varias botellas a mano, nunca supe hasta cuánto puede beber un hombre de tal tamaño.

"Recuerdo la primera vez que la vi, yo había abandonado mi hogar con la esperanza de ver otras civilizaciones. ¿Sabe? De donde yo vengo, un lugar muy lejano a este, soy el más pequeño de mi raza, y al caminar por vuestras ciudades me sentía grande, me sentía parte de algo…"

Yo le observé detenidamente, aunque ahora una barba descontrolada cubría su rostro y su pelo negro estaba alborotado, tenía unas facciones hermosas, supongo que un tiempo atrás había sido todo un galán aunque ahora solo quedaba un poco de brillo de lo que fue antaño…

"Me dirigí a ella con la esperanza de que me ayudara a orientarme para encontrar la posada más cercana y al encontrarme con sus ojos fue como volver a nacer. Sus profundos ojos oscuros me dejaron sin palabras, me miraba curiosa esperando a que yo dijera algo. ¿Qué podía decir a tal hermosura? Para mi fue como ver un ángel, un diminuto ángel. Me senté a su lado, suspiré y miré lo que sostenía en sus manos de porcelana, era un blog.
Le pregunté qué ponía ahí. Ella sonrió, fue como un rayo de luz esa sonrisa. Su voz angelical, su melena larga oscura era como el manto de la noche…"

Me preguntó por el baño y cuando volvió parecía que había estado llorando largo y tendido. Me costaba mantenerme firme a tal ola de dolor.

"Era arquitecta, no solo todo su cuerpo era un monumento, ella hacía obras de arte a gran escala. Nos enamoramos, yo amaba cada centímetro de ella, lo supe desde el primer momento que la ví. Ella siempre me decía que era lo más grande que había visto, daba igual que hubiese rascacielos más grandes que yo, decía que mi corazón era más grande que todo eso.
Podría decir que hasta que no la conocía no supe lo que era vivir, los años pasaron, y nosotros con ellos. Ella creaba edificios hermosos y yo los construía, éramos como el complemento perfecto para el otro. Ella soñaba y yo hacía sus sueños realidad."

Sé lo que es el amor por lo que él me contó, le pregunté qué pasó para que ahora estuviera en mi taberna, él rió tanto que tuve la impresión de que la taberna temblaba.

"¿Ha visto lo difícil que me resulta entrar a los sitios y salir de ellos? Siempre tengo en la frente un gran chichón por eso, ella me ponía siempre una tirita en forma de corazón. El amor duele cariño esto es prueba de lo mucho que nos amamos… Siempre me decía eso."

Volvió a reírse, estuvo unos minutos riéndose hasta que poco a poco su rostro fue convirtiéndose en una sombra oscura.

"..."

Otro trago de la tercera botella.

"..."

Cuarta botella.

"Lo que no supe es que la vida de los humanos no dura demasiado. Los gigantes podemos vivir hasta casi 400 años, los humanos no llegáis ni a los 100 años. Ella murió hace un siglo y yo sigo en plena juventud, pero aún con toda la vida por delante, dejé de vivir hace mucho tiempo…
Antes de morir me dijo: el amor duele, cariño. Pero no sufras por mi, siempre estaré en tu corazón.
¿Sabe cuál fue su último regalo?
Una puerta, una puerta por donde no me daba en la cabeza. ¿Tiene gracia verdad? Ella no quería que me hiciera daño nunca más y a mi me sigue faltando una tirita, pero esta vez la necesito en el corazón."

Pagó y se fue, no supe qué fue de él, pero espero que algún día se vuelvan a encontrar en otra vida.


Comentarios

  1. A veces lo más pequeño es lo que hace grande al corazón, ella le abrió el mundo y la puerta para que no sufriera, sin embargo su dolor es grande al no tenerla cerca de el.
    Bella historia.
    Besos

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